Las intoxicaciones pueden producirse por una identificación incorrecta, por confiar en falsos métodos de reconocimiento, por mezclar especies o por consumir ejemplares alterados, fermentados o preparados de forma inadecuada. Incluso una seta comestible puede ocasionar problemas si está en mal estado o se ingiere en cantidades excesivas.
No existe una prueba casera que sustituya al conocimiento micológico. Ante síntomas como vómitos, diarrea, dolor abdominal, mareos o alteraciones neurológicas después de comer setas, debe contactarse cuanto antes con los servicios sanitarios y facilitar toda la información disponible sobre la ingesta.