La reproducción de muchos hongos comienza con la dispersión de esporas. Cuando una de ellas encuentra condiciones adecuadas, germina y produce hifas que se ramifican hasta formar el micelio, la parte vegetativa del hongo, normalmente oculta en el suelo, la madera u otros sustratos.
A partir del micelio pueden desarrollarse nuevas estructuras reproductoras. En los ascomicetos, las esporas sexuales se forman dentro de ascas; en los basidiomicetos, se originan sobre basidios. La cariogamia, la meiosis, la plasmogamia y la formación del cuerpo fructífero completan un ciclo que vuelve a comenzar con nuevas esporas.