Cipreses y Hongos: Guía Micológica, Especies y Simbolismo

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El ciprés (principalmente del género Cupressus) es un árbol que evoca una sensación de solemnidad, eternidad y elegancia vertical. Su silueta inconfundible adorna cementerios, jardines históricos y paisajes mediterráneos, siendo un icono cultural en muchas regiones. Para el aficionado a la micología, el ciprés no suele ser el primer árbol que viene a la mente cuando se piensa en una fructífera jornada de recolección de setas comestibles. Sin embargo, estos resistentes árboles también interactúan con el reino fungi de maneras interesantes, aunque a menudo más discretas. Acompáñanos a descubrir las características de estos árboles y su particular relación con los hongos.

1. Conociendo al Ciprés: Características Distintivas

El ciprés más emblemático en nuestra región es el Ciprés Común o Mediterráneo (Cupressus sempervirens), pero el género Cupressus incluye otras especies y variedades. Sus rasgos principales son:

  • Porte: La forma más conocida del Cupressus sempervirens es la columnar o piramidal estrecha (var. stricta o pyramidalis), que se eleva como una aguja hacia el cielo. También existe la variedad horizontal (var. horizontalis), con ramas más extendidas y una copa más ancha y abierta. Pueden alcanzar alturas considerables, de 20 a 30 metros, e incluso más.
  • Corteza: Es de color pardo grisáceo o marrón rojizo, delgada, lisa en los ejemplares jóvenes, y con el tiempo se vuelve fibrosa, desprendiéndose en tiras longitudinales o pequeñas placas.
  • Hojas: Son perennes, muy pequeñas (2-5 mm), de tipo escamiforme (como escamas), imbricadas y apretadas contra las ramillas. Estas ramillas son redondeadas o cuadrangulares y se disponen en planos diversos, dando un aspecto denso al follaje. Desprenden un aroma resinoso característico al frotarlas.
  • Conos (Piñas o Gálbulos):
    • Los conos masculinos son muy pequeños (3-5 mm), ovoides o alargados, de color amarillento, y aparecen en el extremo de las ramillas para liberar polen en primavera.
    • Los conos femeninos (gálbulos) son los más reconocibles: estructuras leñosas, globosas u ovoides, de 2.5 a 4 cm de diámetro. Están formados por 8-14 escamas poligonales, con un pequeño mucrón (punta) en el centro. Al principio son verdes y luego maduran a un color grisáceo o marrón pardo al cabo de unos dos años, momento en que se abren para liberar las semillas aladas. Permanecen en el árbol durante mucho tiempo.
Detalle del Ciprés

2. Hábitat y Distribución: ¿Dónde Crecen los Cipreses?

El Cupressus sempervirens es originario de la región oriental del Mediterráneo (desde Grecia y Creta hasta Irán), pero ha sido ampliamente cultivado y naturalizado en toda la cuenca mediterránea y otras regiones de clima similar desde la antigüedad.

  • Suelo: Es muy adaptable a diferentes tipos de suelo, incluyendo los calizos, pobres, pedregosos y secos. Prefiere un buen drenaje y no tolera el encharcamiento prolongado.
  • Clima: Requiere un clima templado-cálido, con veranos secos y calurosos e inviernos suaves. Es resistente a la sequía una vez establecido, pero los ejemplares jóvenes necesitan riego.
  • Luz: Necesita pleno sol para un desarrollo óptimo.
  • Uso Paisajístico: Se utiliza extensamente como árbol ornamental en parques, jardines, cementerios, como cortavientos, para formar setos altos y en reforestaciones en zonas secas.

Aunque a veces forma pequeños bosquetes o se encuentra naturalizado, es más común verlo plantado por el ser humano que formando grandes masas forestales naturales en muchas partes de Europa occidental.

3. Los Cipreses y la Micología: Una Relación Particular

La relación de los cipreses con el mundo de los hongos es diferente a la de las frondosas como robles, hayas o abedules, que son bien conocidas por sus abundantes setas micorrícicas comestibles. Los cipreses, como muchas coníferas, sí establecen relaciones micorrícicas, pero los hongos implicados suelen ser menos conspicuos o no tan valorados gastronómicamente.

La hojarasca densa y resinosa que producen los cipreses también crea un ambiente particular en el suelo, que influye en la comunidad fúngica que allí se desarrolla.

Hongos Micorrícicos Asociados (Generalmente Discretos):

Aunque no es su principal atractivo para el recolector de setas comestibles, se sabe que los cipreses pueden formar ectomicorrizas con algunos géneros de hongos. Sin embargo, no hay "boletus de ciprés" o "níscalos de ciprés" específicos que sean ampliamente conocidos o buscados.

  • Algunas especies de Hebeloma o Inocybe podrían asociarse a ellos en determinadas condiciones, pero estos géneros contienen muchas especies tóxicas y requieren gran pericia para su identificación.
  • Hongos hipogeos (subterráneos) como algunas especies del género Rhizopogon, conocidos por micorrizar con coníferas, podrían teóricamente formar simbiosis, aunque son más típicos de pinares.

Hongos Saprófitos y Parásitos Comunes en Cipreses:

Es más frecuente encontrar hongos que descomponen su madera muerta (saprófitos) o que los parasitan:

Ciprés afectado por Seiridium cardinale

Cancro o Seca del Ciprés (Seiridium cardinale)

Este hongo ascomiceto es, lamentablemente, muy conocido por ser el causante de una grave enfermedad que provoca el amarronamiento y muerte de ramas e incluso del árbol entero. Produce pequeñas fructificaciones (acérvulos) oscuras sobre la corteza de las zonas afectadas. No es una seta en el sentido recolectable, sino un importante patógeno.

Pestalotiopsis funerea

Otro hongo que a menudo se aísla de las hojas y ramillas muertas o debilitadas de los cipreses y otras coníferas, causando manchas y defoliación.

Hongos de la Madera:

Sobre madera muerta de ciprés (tocones, ramas caídas) pueden crecer diversos hongos descomponedores. Especies de géneros como Trametes (yesqueros), Stereum, o pequeños ascomicetos pueden encontrarse. La madera de ciprés es bastante duradera y resinosa, lo que influye en los tipos de hongos que pueden colonizarla.

Por ejemplo, Gloeophyllum sepiarium o Gloeophyllum abietinum son hongos de la madera de coníferas que podrían aparecer.

Pequeños Hongos de la Hojarasca:

En la densa capa de hojarasca bajo los cipreses, pueden fructificar pequeños hongos saprófitos adaptados a este sustrato, como algunas especies de Mycena, Marasmius o pequeños discomicetos (ascomicetos con forma de copa o disco).

Es importante destacar que la identificación de hongos en cipresales, especialmente los pequeños o menos comunes, requiere un estudio detallado y a menudo microscópico.

4. Más Allá de los Hongos: Usos Tradicionales y Simbolismo del Ciprés

El ciprés ha sido un árbol muy valorado por el ser humano desde la antigüedad por múltiples razones:

  • Madera: Su madera es de excelente calidad, aromática, de grano fino, ligera y muy duradera, resistente a la putrefacción y a los insectos debido a sus resinas. Se ha utilizado en ebanistería, construcción naval (los famosos "barcos de ciprés"), fabricación de ataúdes, instrumentos musicales y pequeños objetos.
  • Ornamental: Es uno de los árboles ornamentales por excelencia, utilizado para crear pantallas visuales, avenidas, como ejemplar aislado o en setos formales.
  • Medicinal: En la medicina tradicional se han utilizado sus hojas y gálbulos por sus propiedades astringentes, vasoconstrictoras y para tratar problemas circulatorios. Su aceite esencial se usa en aromaterapia.
  • Simbólico: El ciprés está cargado de simbolismo. Por su longevidad y verdor perenne, se asocia con la muerte, la inmortalidad, el duelo y la vida eterna, de ahí su frecuente presencia en cementerios. También simboliza la hospitalidad y la bienvenida en algunas culturas.

5. El Ciprés en el Paisaje y su Valor Ecológico

Aunque no formen bosques extensos y diversos como otras especies, los cipreses tienen su valor ecológico:

  • Proporcionan refugio y lugar de anidación para aves.
  • Sus densas copas pueden ofrecer sombra y protección contra el viento.
  • En programas de reforestación, se utilizan por su resistencia a la sequía y adaptabilidad a suelos pobres, ayudando a combatir la erosión.
  • La hojarasca que producen, aunque lentamente descomponible, contribuye a la formación de suelo a largo plazo.

Los cipresales, especialmente los más maduros o los que se integran en paisajes seminaturales, pueden albergar una comunidad de insectos y otros invertebrados adaptados a este hábitat.


El ciprés, con su porte escultural y su profundo simbolismo, es un árbol que merece nuestra admiración. Si bien su contribución al cesto del recolector de setas comestibles populares puede ser limitada, su estudio nos recuerda que el reino fungi es increíblemente diverso y que cada árbol, cada ecosistema, tiene sus propios hongos asociados, ya sean micorrícicos, saprófitos o parásitos. Observar un ciprés con ojos de naturalista nos permite apreciar no solo su belleza, sino también las discretas interacciones ecológicas que alberga, incluyendo su particular mundo micológico. La micología es también descubrir estas conexiones menos evidentes.

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