Salir a buscar setas requiere preparación, prudencia y respeto por el entorno. Una cesta abierta y transpirable, una guía, una lupa, una navaja adecuada y un cuaderno de campo pueden ayudar a transportar, observar y documentar los ejemplares sin deteriorarlos.
Durante la recolección deben respetarse los caminos, la vegetación, los animales y las especies que no se conozcan. Nunca deben consumirse setas identificadas solo mediante fotografías, aplicaciones o creencias populares: ante cualquier duda, lo correcto es dejarlas en el bosque y consultar a una persona experta.