Las setas han acompañado a la humanidad desde tiempos remotos como alimento, remedio, veneno y elemento simbólico. Sus formas, sus efectos y su aparición repentina despertaron la curiosidad de numerosas culturas, que las relacionaron con la religión, la medicina y las creencias populares.
Con el desarrollo de la micología, muchos de aquellos conocimientos comenzaron a estudiarse de manera científica. Hoy los hongos mantienen una destacada importancia gastronómica, ecológica, económica y farmacológica, sin perder su presencia en el arte y la cultura.