La seta es el cuerpo fructífero de un hongo y su función principal es producir y dispersar esporas. Su forma puede variar enormemente, pero muchas presentan estructuras reconocibles como el sombrero, el himenio y el pie, además de elementos como el anillo, la volva o la cortina.
Observar estas partes, junto con el color, la textura, el tamaño y los cambios producidos por la edad o la humedad, aporta información valiosa para describir una especie. Sin embargo, ningún rasgo aislado garantiza una identificación segura.