Las trufas son cuerpos fructíferos de hongos que se desarrollan bajo tierra. Las especies más conocidas pertenecen al género Tuber y viven asociadas a las raíces de encinas, robles, avellanos y otras plantas, formando micorrizas beneficiosas para ambos organismos.
Su aparición depende del suelo, el clima, la humedad y la vegetación. Al madurar producen aromas que atraen a los animales, favoreciendo la dispersión de sus esporas; esa misma cualidad permite localizarlas con perros adiestrados. Su cultivo y recolección requieren años de cuidados y una gestión respetuosa del terreno.



