Los hongos producen una enorme diversidad de moléculas que despiertan interés en campos tan distintos como la alimentación, la biotecnología y la investigación biomédica. Algunas especies cuentan, además, con siglos de uso tradicional y actualmente se comercializan en forma de alimentos, polvos, extractos y complementos.
Este interés ha popularizado expresiones como hongos medicinales, hongos funcionales o micoterapia. Sin embargo, detrás de estos términos se mezclan realidades muy diferentes: una seta consumida como alimento, un extracto concentrado, el micelio, una molécula purificada y un medicamento no son equivalentes y tampoco disponen del mismo nivel de evidencia.
En este artículo repasamos qué sabemos actualmente sobre la relación entre los hongos y la salud, cómo se estudian sus posibles efectos y qué nivel de evidencia existe alrededor de especies como el reishi, el shiitake, el maitake, la cola de pavo, la melena de león, los cordyceps o la seta de ostra.
Las setas como alimento y los hongos medicinales no son lo mismo
Las setas comestibles pueden formar parte de una alimentación variada y presentan una composición particular, con fibra, cantidades moderadas de proteínas, vitaminas, minerales y diferentes compuestos propios de los hongos. Su composición varía considerablemente entre especies y también según el cultivo, el sustrato, la maduración, la conservación y la preparación.
Ese interés nutricional debe diferenciarse de las posibles aplicaciones de extractos, moléculas aisladas o preparados obtenidos a partir de determinadas especies. Que una seta sea un alimento interesante no significa que posea efectos terapéuticos demostrados; del mismo modo, que de un hongo se obtenga una molécula utilizada en investigación o medicina no implica que comer ese hongo produzca el mismo efecto.
El valor nutricional, la vitamina D, las proteínas, la fibra, los betaglucanos y otros componentes de las setas como alimento se explican con mayor detalle en nuestra guía sobre los beneficios de comer setas y su valor nutricional.
Seta, micelio, extracto, complemento y medicamento: no son lo mismo
Para interpretar correctamente cualquier estudio o producto relacionado con hongos es fundamental saber qué material se ha utilizado. Dos productos que muestran el mismo nombre de especie en la etiqueta pueden tener composiciones muy diferentes.
Seta o cuerpo fructífero
Es la estructura visible que normalmente denominamos seta. Cuando pertenece a una especie comestible puede consumirse como alimento y contiene agua, fibra, proteínas, minerales y numerosos compuestos en concentraciones propias de la especie y del ejemplar.
Micelio
Es la red de hifas que constituye la parte vegetativa del hongo. Algunos complementos se elaboran con micelio cultivado, mientras que otros utilizan principalmente cuerpos fructíferos. Son materias primas diferentes y no debe asumirse que tienen la misma composición.
Extracto
Un extracto se obtiene mediante agua, alcohol u otros procedimientos destinados a recuperar o concentrar determinados componentes. El resultado depende de la materia prima, la proporción empleada, la temperatura, el disolvente y el método de extracción.
Complemento alimenticio
Puede contener polvo de seta, micelio, extractos u otros ingredientes y comercializarse en cápsulas, comprimidos, líquidos o sobres. Un complemento alimenticio no es un medicamento y su comercialización no significa que haya demostrado capacidad para tratar una enfermedad.
Medicamento o preparado clínico
Un medicamento o preparado terapéutico posee una composición, unas condiciones de utilización y una dosis definidas. Determinadas moléculas y preparados obtenidos de hongos se han utilizado o investigado clínicamente en algunos países, pero esos productos concretos no deben confundirse con la seta entera ni con cualquier suplemento que incluya el mismo nombre de especie.
Una relación con la salud que viene de lejos
La relación entre los seres humanos y los hongos es muy antigua. Diferentes culturas los han empleado como alimento, material, elemento ritual y remedio tradicional.
En Europa, los autores de la Antigüedad ya distinguían entre especies apreciadas como alimento y otras capaces de causar intoxicaciones. En Asia oriental se desarrolló una tradición especialmente extensa alrededor de hongos como el reishi, el shiitake, el maitake y otras especies.
Estos usos históricos tienen interés cultural y etnomicológico, pero no constituyen por sí mismos una demostración de eficacia clínica. La investigación moderna intenta identificar qué componentes contienen esos hongos, cómo interactúan con células y tejidos y si esos efectos pueden reproducirse en estudios controlados en seres humanos.
El desarrollo de la microbiología abrió además un nuevo capítulo. En 1928, Alexander Fleming observó que un moho del género Penicillium producía una sustancia capaz de impedir el crecimiento de determinadas bacterias. Aquel hallazgo condujo al desarrollo de la penicilina y mostró el enorme potencial farmacológico de los hongos.
La penicilina no procede de una seta comestible, sino de un hongo microscópico. Su historia ilustra, sin embargo, una distinción importante: que un organismo produzca una molécula útil en medicina no significa que consumir el organismo completo produzca el mismo efecto.
Cómo se estudian los posibles efectos de los hongos
Una afirmación sobre un posible efecto biológico adquiere un significado muy diferente dependiendo de cómo se haya obtenido. Cuando leemos que un compuesto presenta actividad antioxidante, inmunomoduladora, neuroprotectora o antitumoral debemos preguntarnos primero en qué tipo de estudio se observó.
Estudios in vitro
Se realizan con células, enzimas o tejidos en condiciones de laboratorio. Son útiles para descubrir moléculas y mecanismos, pero un efecto observado sobre células no demuestra que ocurra al consumir un alimento o suplemento.
Estudios en animales
Permiten estudiar mecanismos, metabolismo y toxicidad en organismos completos. Aportan información valiosa, pero los resultados obtenidos en animales tampoco pueden trasladarse directamente a las personas.
Ensayos en personas
Los ensayos clínicos permiten conocer mejor seguridad y posibles efectos reales. Su calidad depende del número de participantes, el grupo de control, la aleatorización, el cegamiento, la duración y otros aspectos metodológicos.
Revisiones sistemáticas
Analizan conjuntamente los estudios disponibles siguiendo criterios definidos. Permiten obtener una visión más completa, aunque una revisión no convierte automáticamente en sólida una evidencia formada por estudios pequeños o de baja calidad.
También importa saber exactamente qué producto se utilizó. Dos estudios sobre una misma especie pueden analizar cepas distintas, cuerpo fructífero o micelio, diferentes sistemas de cultivo, extractos diferentes o cantidades difíciles de comparar.
¿Qué compuestos de los hongos interesan a la ciencia?
Los hongos producen sustancias para construir sus estructuras, obtener nutrientes, competir, defenderse y relacionarse con otros organismos. Entre los componentes que reciben mayor atención se encuentran los betaglucanos, otros polisacáridos, triterpenos, esteroles, ergotioneína, proteínas, enzimas y numerosos metabolitos específicos.
Betaglucanos
Los betaglucanos son polisacáridos presentes en las paredes celulares de muchos hongos. No existe un único tipo: su estructura, longitud, enlaces y ramificaciones varían y estas diferencias pueden modificar sus propiedades biológicas.
Algunos betaglucanos y preparados ricos en polisacáridos interactúan con receptores relacionados con la respuesta inmunitaria. Esta característica explica buena parte del interés experimental alrededor de especies como Lentinula edodes, Trametes versicolor, Grifola frondosa y diferentes Ganoderma.
Sin embargo, demostrar una interacción con determinadas células inmunitarias no equivale a demostrar que comer una seta o tomar cualquier suplemento fortalezca las defensas o prevenga infecciones.
Triterpenos
Los triterpenos forman una amplia familia de moléculas presentes en numerosos organismos. Las especies del género Ganoderma contienen diferentes triterpenos que han sido estudiados por su interacción con procesos celulares, metabólicos e inflamatorios.
Gran parte de esta información procede todavía de investigación química y preclínica. Además, la concentración y el perfil de estos compuestos pueden cambiar según la especie, la cepa, el cultivo, la parte utilizada y el método de extracción.
Esteroles y vitamina D
El ergosterol es uno de los esteroles característicos de los hongos. Cuando recibe radiación ultravioleta puede transformarse en vitamina D2, propiedad que tiene especial interés nutricional y que permite producir setas cultivadas con concentraciones aumentadas de esta vitamina.
Este aspecto se explica con mayor detalle en nuestra guía sobre nutrición y beneficios de comer setas.
Ergotioneína y otros compuestos antioxidantes
La ergotioneína es un compuesto azufrado que puede encontrarse en concentraciones destacables en algunas setas. Su función biológica y su posible relación con diferentes procesos asociados al estrés oxidativo continúan siendo objeto de investigación.
Como sucede con otros compuestos denominados antioxidantes, demostrar actividad química o celular no permite concluir automáticamente que consumir un alimento o suplemento prevenga enfermedades.
Proteínas, enzimas y otras moléculas
Los hongos producen también lectinas, enzimas, glicoproteínas y numerosos metabolitos secundarios. Algunas de estas moléculas se estudian por posibles aplicaciones médicas, alimentarias, industriales o biotecnológicas.
La extraordinaria diversidad química del reino Fungi convierte a los hongos en una fuente interesante de nuevas moléculas, pero cada posible aplicación debe estudiarse de forma independiente.
Hongos medicinales: qué sabemos de las especies más conocidas
Determinadas especies aparecen con frecuencia en productos comercializados como hongos funcionales o medicinales. Algunas poseen una larga tradición de uso y abundante investigación experimental, pero el volumen de estudios publicados no siempre refleja la calidad de la evidencia disponible en seres humanos.
Reishi — Ganoderma spp.
El reishi o lingzhi es uno de los hongos más conocidos de la tradición asiática. Su textura leñosa y sabor amargo hacen que no se consuma habitualmente como una seta gastronómica convencional, sino en forma de infusiones, polvos o extractos.
El nombre reishi puede utilizarse para diferentes especies del género Ganoderma. Esto es importante porque dos productos comercializados bajo el mismo nombre común pueden presentar diferente composición química.
Entre sus componentes más estudiados aparecen diferentes polisacáridos y triterpenos. Se han investigado sus posibles relaciones con parámetros metabólicos, cardiovasculares, inflamatorios e inmunitarios.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 reunió 17 ensayos clínicos aleatorizados con 971 participantes. Se observaron cambios en determinados parámetros, pero el análisis conjunto no encontró efectos significativos sobre variables como la presión arterial, la glucosa en ayunas, el perfil lipídico o los marcadores inflamatorios. Además, los autores calificaron como muy baja la certeza de la evidencia para todos los desenlaces evaluados.
El reishi constituye así un buen ejemplo de una especie con una gran cantidad de literatura experimental y comercial alrededor de ella, pero con una evidencia clínica que todavía presenta importantes limitaciones.
Shiitake — Lentinula edodes
El shiitake es una de las setas cultivadas más importantes del mundo y un ingrediente habitual en numerosas cocinas asiáticas. Puede consumirse fresco o deshidratado y su principal utilización continúa siendo alimentaria.
Además de su valor gastronómico, contiene betaglucanos y otros polisacáridos. Uno de los más conocidos es el lentinano, un betaglucano purificado que se ha investigado y utilizado como preparado complementario en determinados contextos clínicos de algunos países asiáticos.
El lentinano permite entender especialmente bien la diferencia entre una seta y un producto obtenido de ella. El estudio clínico de una sustancia definida y administrada en condiciones concretas no permite atribuir automáticamente el mismo efecto al shiitake que llega a nuestra cocina.
También existe una reacción adversa característica asociada a esta especie: la dermatitis flagelada por shiitake, descrita principalmente después del consumo de ejemplares crudos o insuficientemente cocinados. Produce lesiones cutáneas lineales acompañadas habitualmente de picor intenso.
Maitake — Grifola frondosa
El maitake forma grandes cuerpos fructíferos compuestos por numerosos sombreros superpuestos y es una seta comestible apreciada especialmente en Asia y Norteamérica.
Sus polisacáridos, incluidas distintas fracciones de betaglucanos, han recibido atención por su interacción con células y mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria. También existen trabajos experimentales sobre metabolismo de glucosa, lípidos y procesos inflamatorios.
Sin embargo, una parte importante de la evidencia procede de modelos celulares y animales y la investigación clínica en seres humanos es considerablemente menor. Por este motivo no resulta adecuado trasladar las propiedades observadas en determinados extractos a cualquier suplemento de maitake ni al consumo habitual de la seta.
Continúa siendo una especie interesante para estudiar cómo la estructura de diferentes polisacáridos puede influir en su actividad biológica.
Cola de pavo — Trametes versicolor
Trametes versicolor, conocida como cola de pavo, es un hongo frecuente sobre troncos y madera muerta. Su consistencia coriácea hace que no se utilice como seta gastronómica convencional.
Su principal relevancia biomédica se relaciona con determinados polisacáridos y proteoglucanos obtenidos a partir del hongo. El preparado más conocido es el PSK o polisacárido K, desarrollado en Japón y utilizado allí como complemento de algunos tratamientos oncológicos.
Existe investigación clínica sobre PSK y otros preparados concretos, especialmente en combinación con tratamientos convencionales. Este es uno de los ejemplos más claros de por qué resulta imprescindible diferenciar entre especie y producto: los resultados obtenidos con PSK no pueden atribuirse automáticamente a cualquier polvo, extracto o cápsula de Trametes versicolor.
La investigación continúa estudiando también otros extractos de esta especie, su interacción con diferentes mecanismos inmunitarios y su posible relación con la microbiota.
Melena de león — Hericium erinaceus
La melena de león es una seta comestible fácilmente reconocible por sus estructuras blancas y colgantes. Durante los últimos años ha adquirido una notable popularidad comercial como complemento relacionado con memoria, concentración y bienestar psicológico.
El cuerpo fructífero y el micelio contienen distintos compuestos que se estudian por su posible interacción con mecanismos relacionados con el sistema nervioso. Entre ellos aparecen sustancias agrupadas bajo nombres como hericenonas y erinacinas.
La investigación experimental ha estudiado su relación con vías vinculadas al factor de crecimiento nervioso y otros procesos neuronales. También se han realizado pequeños ensayos en personas sobre cognición, memoria, sueño y estado de ánimo.
Una revisión sistemática publicada en 2025 localizó cinco ensayos clínicos aleatorizados y tres pequeños ensayos piloto, además de numerosos estudios de laboratorio. Los resultados ofrecen señales interesantes, pero la cantidad de participantes, las diferencias entre preparados y la heterogeneidad de los estudios limitan todavía las conclusiones.
Por tanto, Hericium erinaceus puede describirse actualmente como una especie con investigación clínica preliminar, pero no existe evidencia suficiente para afirmar que regenere neuronas o que trate enfermedades como el alzhéimer, el párkinson, la depresión o la ansiedad.
Cordyceps — Cordyceps y Ophiocordyceps spp.
Los denominados cordyceps son hongos parásitos asociados a insectos y otros artrópodos. Su singular ciclo de vida y su larga presencia en determinadas tradiciones asiáticas han contribuido a su popularidad.
Ophiocordyceps sinensis es una especie difícil de obtener y muchos productos modernos utilizan por ello micelio cultivado u otras especies, especialmente Cordyceps militaris.
Sus componentes se han estudiado en relación con el metabolismo energético, la utilización del oxígeno, la fatiga, el ejercicio y la recuperación. Existen algunos estudios en humanos, pero son todavía pocos y presentan diferencias importantes entre productos, cantidades, participantes y protocolos.
Los resultados disponibles no son uniformes, por lo que no puede afirmarse de forma general que los suplementos de cordyceps aumenten la energía, mejoren el rendimiento deportivo o aceleren la recuperación.
Seta de ostra — Pleurotus ostreatus
La seta de ostra es una especie comestible ampliamente cultivada, accesible y de gran interés gastronómico. Contiene fibra, proteínas, esteroles y diferentes polisacáridos, incluidos betaglucanos.
En este caso también se han realizado ensayos clínicos sobre parámetros cardiometabólicos. Una revisión sistemática publicada en 2020 analizó ocho ensayos en los que se observaron resultados favorables en algunos estudios sobre glucosa, colesterol, triglicéridos y presión arterial.
Sin embargo, la propia revisión identificó un riesgo de sesgo alto o incierto en buena parte de los trabajos y calificó como baja la evidencia disponible.
Por tanto, Pleurotus ostreatus puede formar parte de una alimentación variada, pero los datos actuales no permiten presentarlo como un tratamiento para diabetes, hipercolesterolemia o hipertensión.
Hongos y tratamientos oncológicos: por qué hay que diferenciar muy bien la evidencia
La relación entre hongos y cáncer es uno de los ámbitos donde resulta más fácil convertir resultados científicos parciales en titulares exagerados.
Existen sustancias obtenidas de hongos que muestran actividad sobre células tumorales en estudios de laboratorio. También existen preparados estandarizados que se han estudiado junto a tratamientos oncológicos convencionales y algunos se han utilizado clínicamente en países asiáticos.
Pero estas situaciones representan niveles de evidencia completamente diferentes.
Actividad en laboratorio
Una molécula puede alterar el crecimiento o metabolismo de células tumorales cultivadas. Este resultado permite estudiar mecanismos, pero no demuestra que el compuesto trate un cáncer en seres humanos.
Preparado complementario
Determinados productos definidos, como algunos polisacáridos obtenidos de hongos, se han estudiado administrándolos junto a cirugía, quimioterapia u otros tratamientos convencionales.
Suplemento comercial
Una cápsula, polvo, infusión o extracto adquirido por el consumidor no es necesariamente equivalente al preparado utilizado en un ensayo clínico, aunque proceda de la misma especie.
Entre los casos mejor documentados se encuentran preparados derivados de Trametes versicolor, especialmente PSK, y diferentes productos obtenidos de shiitake y otros hongos.
La investigación clínica sobre suplementos de hongos en pacientes oncológicos ha encontrado resultados favorables en determinados estudios sobre calidad de vida, algunos parámetros inmunológicos y otros desenlaces. Sin embargo, una parte considerable de esos trabajos utiliza muestras pequeñas, diseños observacionales o preparados muy diferentes entre sí, por lo que la evidencia global sigue presentando importantes limitaciones.
¿Qué es la micoterapia?
La palabra micoterapia se utiliza para describir el empleo de hongos o de productos obtenidos de ellos con finalidades relacionadas con la salud.
El término no define un producto homogéneo y tampoco implica que exista evidencia clínica suficiente para una determinada indicación. Bajo la misma denominación pueden encontrarse materiales y preparaciones muy diferentes:
- Setas secas y pulverizadas.
- Micelio cultivado.
- Mezclas de micelio y cuerpo fructífero.
- Extractos acuosos.
- Extractos alcohólicos.
- Extractos obtenidos mediante varios procedimientos.
- Preparados estandarizados en determinados compuestos.
- Productos que mezclan varias especies y otros ingredientes.
Por este motivo, cuando se evalúa un producto resulta más útil estudiar su composición y trazabilidad que quedarse únicamente con el nombre de la seta que aparece en la etiqueta.
Cómo evaluar un complemento elaborado con hongos
La calidad de los productos comerciales puede variar. Algunas etiquetas proporcionan abundante información sobre la materia prima y la elaboración, mientras que otras apenas indican un nombre común y una cantidad total.
Nombre científico
Debería identificarse con claridad la especie utilizada. Denominaciones como reishi o cordyceps pueden hacer referencia a materiales biológicamente diferentes y no sustituyen al nombre científico.
Parte del hongo
Conviene saber si el producto contiene cuerpo fructífero, micelio o una combinación. En productos obtenidos mediante cultivo de micelio también puede resultar relevante conocer el sustrato empleado.
Tipo de preparación
No es equivalente un polvo de material seco a un extracto. Cuando se comercializa un extracto resulta útil conocer el procedimiento utilizado y, cuando proceda, la relación entre materia prima y producto final.
Composición declarada
Cuando el fabricante destaca determinados polisacáridos, betaglucanos, triterpenos u otros componentes conviene diferenciar entre la cantidad total de producto y la concentración real de esas sustancias.
Trazabilidad
El responsable del producto, el lote, las instrucciones, la cantidad recomendada y las advertencias deberían aparecer claramente identificados. La trazabilidad resulta especialmente importante en productos naturales cuya composición puede variar.
Promesas comerciales
Conviene desconfiar especialmente de productos que prometen curar enfermedades, eliminar tumores, sustituir medicamentos, regenerar órganos o producir mejoras garantizadas. La existencia de estudios científicos sobre una especie no valida automáticamente esas afirmaciones.
Complementos y declaraciones de salud en la Unión Europea
En la Unión Europea, los complementos alimenticios se encuentran dentro de la legislación alimentaria y se comercializan como productos destinados a complementar la dieta. Esto los diferencia jurídicamente de los medicamentos.
Las declaraciones que relacionan un alimento, ingrediente o complemento con un beneficio para la salud también están reguladas. Deben ajustarse a las condiciones establecidas por la normativa europea y disponer del respaldo científico exigido para cada declaración autorizada.
Este punto es especialmente relevante en el mercado de los denominados hongos funcionales: que existan publicaciones científicas sobre una especie no significa que cualquier producto que la contenga pueda atribuirse libremente propiedades saludables o terapéuticas.
Seguridad: natural no significa libre de riesgos
Los hongos producen sustancias biológicamente activas y determinados sistemas de extracción pueden concentrarlas. Un producto natural no debe considerarse automáticamente seguro solo por su origen.
Los posibles efectos adversos dependen de la especie, la preparación, la cantidad, la calidad del producto y las características de cada persona. También pueden existir problemas relacionados con alergias, contaminación, errores de identificación o interacciones con medicamentos.
Es especialmente recomendable consultar previamente con un médico o farmacéutico cuando existe:
- Tratamiento farmacológico continuado.
- Una enfermedad crónica o compleja.
- Tratamiento oncológico.
- Tratamiento inmunosupresor.
- Alteraciones de la coagulación o tratamientos que afecten a ella.
- Preparación para una intervención quirúrgica.
- Embarazo o lactancia.
- Infancia.
- Antecedentes de alergia o reacciones a hongos.
Setas silvestres: primero identificar, después hablar de propiedades
Cuando hablamos de setas recolectadas en la naturaleza, cualquier supuesto beneficio nutricional o compuesto de interés pasa a un segundo plano frente a la necesidad de identificar correctamente la especie.
Existen especies tóxicas que pueden confundirse con setas comestibles y algunas intoxicaciones pueden ser graves. Una fotografía o una aplicación móvil pueden ofrecer pistas, pero no sustituyen el examen de los caracteres necesarios para una identificación fiable.
- Consume únicamente especies identificadas con suficiente certeza.
- Mantén separadas las diferentes especies durante la recolección.
- Descarta ejemplares deteriorados, muy maduros o parasitados.
- Evita lugares potencialmente contaminados.
- Infórmate sobre la preparación adecuada de cada especie.
- Respeta la normativa y practica una recolección responsable.
Puedes consultar nuestras recomendaciones para revisar e identificar setas con mayor seguridad, nuestra guía de conservación, preparación y cocina micológica y los consejos para una recolección sostenible de setas.
Cómo leer noticias sobre hongos y salud sin caer en exageraciones
Los hongos generan titulares atractivos porque muchas especies contienen moléculas poco habituales y existen líneas de investigación muy activas. Sin embargo, pasar de un descubrimiento interesante a una aplicación médica real requiere numerosos pasos.
Cuando encuentres una afirmación sorprendente sobre un hongo, puedes plantearte estas preguntas:
- ¿Se estudió la seta completa, el micelio, un extracto o una molécula aislada?
- ¿El experimento se realizó en células, animales o personas?
- ¿Cuántas personas participaron?
- ¿Existía un grupo de control?
- ¿Los participantes fueron asignados de forma aleatoria?
- ¿Se midió una mejora clínica o únicamente cambió un marcador de laboratorio?
- ¿El resultado se ha repetido en otros estudios independientes?
- ¿Existen revisiones sistemáticas que evalúen conjuntamente la evidencia?
- ¿El producto que se vende contiene realmente el preparado utilizado en el estudio?
Estas preguntas ayudan a distinguir entre una línea científica prometedora y un beneficio clínico ya demostrado, dos situaciones que con frecuencia se confunden en titulares, publicidad y redes sociales.
¿Dónde termina la nutrición y empieza la medicina?
Una seta comestible puede contener fibra, vitaminas, minerales y otros componentes interesantes desde el punto de vista nutricional. Un laboratorio puede aislar de esa misma especie una molécula capaz de producir determinados efectos sobre células. Más adelante podría desarrollarse un extracto estandarizado y estudiarse en personas.
Estas etapas están relacionadas, pero no son intercambiables.
Alimento
Su principal función es nutricional y gastronómica. Puede integrarse en una alimentación variada sin necesidad de atribuirle propiedades terapéuticas.
Investigación
Permite descubrir moléculas, mecanismos y posibles aplicaciones. Los resultados deben interpretarse según el tipo de estudio y no trasladarse automáticamente al consumo cotidiano.
Aplicación clínica
Requiere evidencia en personas, productos bien caracterizados, evaluación de riesgos, cantidades definidas y un contexto sanitario adecuado. Es un nivel diferente a encontrar una actividad biológica en laboratorio.
Los hongos también tienen aplicaciones más allá de la salud
La diversidad química y biológica de los hongos también se investiga en alimentación, fermentación, agricultura, producción de enzimas, biomateriales, control biológico y recuperación de espacios contaminados. Estas aplicaciones quedan fuera del ámbito sanitario de este artículo y pueden ampliarse en nuestra guía sobre los principales usos de los hongos.
Hongos medicinales y micoterapia: potencial científico y evidencia desigual
Los hongos constituyen una extraordinaria fuente de diversidad química. Algunas moléculas obtenidas de ellos han tenido aplicaciones médicas de enorme importancia y determinados preparados fúngicos se utilizan o se han investigado clínicamente en contextos concretos.
Al mismo tiempo, alrededor de los llamados hongos medicinales existe un mercado que a menudo simplifica una realidad científica mucho más compleja.
Actualmente encontramos situaciones muy diferentes:
- Especies cuya investigación es mayoritariamente celular o animal.
- Especies con pequeños ensayos en personas todavía preliminares.
- Hongos para los que existen varias investigaciones clínicas pero con evidencia de baja certeza.
- Preparados concretos que han acumulado investigación clínica.
- Productos estandarizados utilizados como complemento terapéutico en determinados países.
- Suplementos comerciales cuya equivalencia con los productos investigados no está demostrada.
Por eso, la pregunta más útil no es simplemente si un hongo es medicinal.
Las preguntas realmente importantes son: qué producto se estudió, de qué especie procedía, qué parte del hongo se utilizó, cómo fue preparado, para qué finalidad, en qué personas y con qué calidad de evidencia.
Esta forma de analizar la investigación permite reconocer el enorme potencial científico de los hongos sin despreciar los resultados prometedores, pero también sin convertir estudios preliminares en propiedades que todavía no han sido demostradas.
Fuentes consultadas
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición: consejos para la recolección y el autoconsumo de setas silvestres.
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria: complementos alimenticios.
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria: declaraciones de propiedades saludables.
- Instituto Nacional del Cáncer: información para profesionales sobre hongos medicinales, investigación clínica y preparados derivados de hongos.
- Jafari A. et al. Revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos sobre Ganoderma lucidum. Food Science & Nutrition, 2025. PMID: 40510787.
- Menon A. et al. Revisión sistemática sobre beneficios, efectos adversos y utilización de Hericium erinaceus como complemento. Frontiers in Nutrition, 2025. PMID: 40959699.
- Dicks L., Ellinger S. Revisión sistemática de ensayos clínicos sobre Pleurotus ostreatus y parámetros cardiometabólicos. Nutrients, 2020. PMID: 32316680.